martes, 13 de diciembre de 2016

Oficios artesanales perdidos


    Pregonero
Funcionario de los ayuntamientos que hacía sonar su trompetín o campana y cantaba los avisos a los vecinos.
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  Lañador o latero
Artesano, generalmente ambulante, que repara pucheros y otros utensilios de loza o porcelana por medio de lañas y grapas.
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El talabartero y guarnicionero
Realizaba su labor trabajando el cuero y fabricando o arreglando guarniciones para caballería.
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   El afilador o amolador
Anunciaban el agua.
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   El abarquero
El abarquero era el encargado de construir las albarcas, un tipo de calzado rústico elaborado principalmente en cuero crudo y también en madera.
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   El lechero
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   El cenachero
Vendedor ambulante de pescado.
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   El paragüero
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   El sereno
Vigilaba las calles y encendía las farolas.
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   El colchonero
Arreglaba los colchones de lana.
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   Los vadeadores
Cruzaban a la gente de orilla a orilla en los ríos.
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   Los deshollinadores
Limpiaban chimeneas.
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Las lavanderas
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   Despertador humano
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  Cortadores de hielo
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   Cazadores de ratas
Ayudaban a prevenir la propagación de estos roedores.
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   Colocadores de bolos
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   Conductores de troncos
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   Los resucitadores
Estos ‘ladrones de cuerpos’ proporcionaban durante el siglo XIX cadáveres para su estudio científico en las universidades.
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 El Mielero – Quesero
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  Vendedor de periódicos
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   El limpiabotas, lustra-botas o bolero
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lunes, 5 de diciembre de 2016

Producción artesanal y manufacturas en la España del siglo XVIII.

En el Antiguo Régimen español el principal sector industrial estaba vinculado al taller artesanal en el marco de los gremios urbanos, con un escaso nivel tecnológico y pocos trabajadores, dentro de unas rígidas reglamentaciones. 
Pero fueron surgiendo otros sistemas de producción al margen de los gremios.  En primer lugar, estaría el trabajo a domiciliocontrolado por comerciantes que pretendía evitar las restricciones gremiales. 
Otro tipo de producción estaba constituido por la industria doméstica que eran pequeños talleres donde la unidad familiar era la dueña de los medios de producción y vivía del trabajo industrial.

Los Borbones aplicaron una política económica mercantilista que rompía con las inercias pasadas y la falta de fomento industrial de la época de los Austrias con el objetivo de conseguir un mayor grado de auto-abastecimiento de productos, a través de los dos instrumentos típicos del mercantilismo, el colbertismo de origen francés (protección arancelaria) y el fomento de las manufacturas propias.

 Escuelas mercantilistas:

BULLIONISMO (Españoles): 
   Propugna la acumulación de metales preciosos.

COLBERTISMO (Franceses):
   Inclinado hacia la industrialización.

COMERCIALISMO (Británicos): 
   Ve en el comercio exterior la fuente de la riqueza de un país.






El movimiento obrero: de artesanos a proletarios.

Desde mediados del siglo XVIII fueron cambiando las condiciones de trabajo. 
Al implantarse la libertad de producción, que permitió la creación de nuevas manufacturas, los antiguos artesanos perdieron todos sus privilegios. Los proletarios fijaban las condiciones de la producción y de contratación laboral. Los trabajadores de las nuevas manufacturas eran campesinos que habían emigrado a la ciudad para conseguir trabajo, y también población urbana, en especial artesanos arruinados porque no podían competir con la introducción de las nuevas máquinas. Se transformaron en proletarios que, carentes de toda propiedad necesitaban trabajo y eran contratados por el propietario del taller o la fábrica para cumplir la jornada laboral a cambio de un salario. El trabajo asalariado fue configurando una nueva clase obrera que se consolidaría al iniciarse la era de la fábrica.
Las fábricas afianzaron un nuevo orden laboral: jornadas de hasta 15 horas, un ritmo de trabajo constante y sin descanso también aplicado a mujeres y niños, una dura disciplina y unos salarios bajísimos y en un primer momento, el proceso de mecanización condujo al paro a amplios sectores de trabajadores manuales, como los tejedores ingleses. 

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Estas duras condiciones laborales generaron una creciente conflictividad. Los trabajadores se hicieron muy pronto conscientes de la explotación a la que eran sometidos y comenzó el movimiento Ludita para acabar con máquinas y fábricas.

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